La cosa fue más o menos así: después de soportar un rato la hostilidad del vagón Reggaetón, decidí cambiarme al de atrás, que resultó ser, ni más ni menos, el vagón Cumbiavillera, en el que la hostilidad era no menor. Abriéndome paso entre la muchedumbre, llegué al Meganoventayochopuntotres, donde recibí el embate de un grupo de intoxicados, cosa que me llevó a acelerar el paso, ya directamente empujando a los que me obstruían el camino, para llegar al último, que inmediatamente noté que era el Poplatino, porque me sorprendió una emboscada de Shakira, Chayanne y Ricky Martin. Atrapado, desesperado, aturdido, busqué la única salida posible y salté por la ventanilla. Menos mal que el tren justo paró en una estación, sino no estaría acá para contarlo.
jueves 29 de octubre de 2009
viernes 11 de septiembre de 2009
Tratado de la Pintura: Ensayos de Arte y Filosofía

Estimados Lectores, en esta oportunidad tengo la alegría de comunicar a ustedes la apertura de la inscripción al curso "Tratado de la Pintura: Ensayos de Arte y Filosofía" que dictarán dos de nuestros integrantes, Mariano Lastiri y Martin Narvaja.
Tratado de la Pintura
Ensayos de Arte y Filosofía
Programa del curso
Ensayos de Arte y Filosofía
Toda actividad humana se sustenta en presupuestos, explícitos o implícitos. Éstos no sólo hacen a la práctica posible sino que es en su contexto que ella adquiere significado. Necesariamente, la relación entre prácticas y presupuestos es variable. Varía de cultura en cultura, de época en época, de escuela a escuela, de persona a persona. La explicitación y sistematización de los presupuestos que subyacen a una práctica, o su resultado, es lo que comúnmente se denomina teoría. Dos rasgos caracterizan la situación del arte contemporáneo: por un lado, la proliferación de formas artísticas y de concepciones teóricas; por otro, la necesidad, y a veces la falta, de una interacción constructiva entre ambas: de diálogo.
La intención de este curso es proveer una introducción a distintas formas de articulación entre teoría y práctica poniendo énfasis en la posibilidad de incorporar concientemente aspectos teóricos y analíticos a la práctica concreta del artista. No adoctrinar sobre una herramienta teórica particular ni convertir al artista en teórico; favorecer la apropiación conciente de las ideas que, de algún modo, ya estaban.
Los encuentros se plantean en forma de diálogo y discusión entre arte y filosofía, reflexiones alrededor de un tópico central ilustradas y articuladas a través de textos e imágenes de: Bacon, Bourdieu, Dalí, Danto, Ernst, Foucault, Feyerabend, Gombrich, Goodman, Kandinsky, Klee, Leonardo, LeWitt, Picasso, Richter y Wittgenstein entre otros.
La intención de este curso es proveer una introducción a distintas formas de articulación entre teoría y práctica poniendo énfasis en la posibilidad de incorporar concientemente aspectos teóricos y analíticos a la práctica concreta del artista. No adoctrinar sobre una herramienta teórica particular ni convertir al artista en teórico; favorecer la apropiación conciente de las ideas que, de algún modo, ya estaban.
Los encuentros se plantean en forma de diálogo y discusión entre arte y filosofía, reflexiones alrededor de un tópico central ilustradas y articuladas a través de textos e imágenes de: Bacon, Bourdieu, Dalí, Danto, Ernst, Foucault, Feyerabend, Gombrich, Goodman, Kandinsky, Klee, Leonardo, LeWitt, Picasso, Richter y Wittgenstein entre otros.
Programa del curso
Primer encuentro
Introducción:
El estado de la filosofía, crítica y teoría del arte contemporáneos.
¿Para qué una teoría o filosofía del Arte?
La teoría del arte como herramienta de fundamentación conceptual y análisis de la obra.
Una filosofía del arte para artistas.
Segunda Reunión
Análisis de obra:
El significado de la obra.
La cuestión de la representación.
Lenguajes, versiones y mundos.
Perspectiva holista y análisis estructural: interpretación de la obra y sus vínculos.
Tercera Reunión
La composición artística:
El dominio técnico.
Fundamentación conceptual.
La adquisición de un marco teórico como incorporación de una técnica.
Elaboración y reelaboración.
Reunión final
Arte, ciencia y otros artificios:
La obra artística en un contexto más amplio.
Otras formas de creación.
Introducción:
El estado de la filosofía, crítica y teoría del arte contemporáneos.
¿Para qué una teoría o filosofía del Arte?
La teoría del arte como herramienta de fundamentación conceptual y análisis de la obra.
Una filosofía del arte para artistas.
Segunda Reunión
Análisis de obra:
El significado de la obra.
La cuestión de la representación.
Lenguajes, versiones y mundos.
Perspectiva holista y análisis estructural: interpretación de la obra y sus vínculos.
Tercera Reunión
La composición artística:
El dominio técnico.
Fundamentación conceptual.
La adquisición de un marco teórico como incorporación de una técnica.
Elaboración y reelaboración.
Reunión final
Arte, ciencia y otros artificios:
La obra artística en un contexto más amplio.
Otras formas de creación.
Datos del Curso
A cargo de: Mariano Lastiri & Martín Narvaja
Unidad Académica: Área transdepartamental de Formación docente del Instituto Universitario nacional del Arte
Inicio: Lunes 5 de octubre de 2009
Duración: Cuatro reuniones
Horarios: Lunes de Octubre de 18 30 a 20 30
Cierre de la inscripción: 30 de septiembre de 2009
Arancel: $ 100 (público general); $ 70 (IUNA)
A cargo de: Mariano Lastiri & Martín Narvaja
Unidad Académica: Área transdepartamental de Formación docente del Instituto Universitario nacional del Arte
Inicio: Lunes 5 de octubre de 2009
Duración: Cuatro reuniones
Horarios: Lunes de Octubre de 18 30 a 20 30
Cierre de la inscripción: 30 de septiembre de 2009
Arancel: $ 100 (público general); $ 70 (IUNA)
lunes 6 de julio de 2009
Sobre la peste que nos aqueja.
Ante la abrumadora cantidad de consultas sobre la peste, su verdadero origen y significado, hemos considerado prudente hacer públicos algunos datos estadísticos de la OMS sobre la gripe y otros factores de riesgo. Dado que aquí no se veneran innovaciones de la moda, como la supuesta medicina contemporánea, nos limitaremos a yuxtaponer algunas observaciones hipocráticas a los datos estadísticos y luego efectuar una dudosa hermeneútica pestibus y puesta en contexto (no menos dudosa) .
Lo primero a considerar según el padre griego de la occidental doctrina médica es el carácter fútil de todo tratamiento. Así, en el aforismo primero que consta en el volumen I de los Tratados encontramos: "La vida es breve; la ciencia, extensa; la ocasión, fugaz; la experiencia, insegura; el juicio, difícil." (Hip. Af. Secc. I.1). Lo segundo, de acuerdo a nuestra opinión, es no angustiarse con esta verdad. Porque dice Epicuro: "La muerte no es nada para nosotros. Cuando ella está, nosotros ya no estamos; mientras permanecemos ella no está". Aunque también es cierto que afirma que "Ninguno es más sabio que otro" (DL, X, 117-21). Lo que , Sed contra , pone en tela de juicio lo anterior.
Pasemos ahora a la consideración de algunos datos oportunamente difundidos:
Algunos datos
- De todos los infectos con el virus de la gripe porcina a nivel mundial sólo un 0, 000000002 % comió o creyó haber comido mollejas a la parrilla.
- Supervivencia del virus en el aire: 23.000 años. Esto es: el doble del tiempo que demora una pila en biodegradarse.
- Formas de contagio: toda interacción humana placentera que no fuera ya vedada por las prevenciones destinadas a evitar el HIV.
- Interacciones que pueden llevan a contraer el virus: chancho-chancho // hombre-chancho // chancho- hombre // hombre-hombre// mujer- hombre // hombre- mujer// mujer- chancho // mujer- mujer // mejicano-hombre// mejicano-chancho// chancho- chancho (otra vez) // mejicano- mujer // elefante- chancho- hombre (sólo en los casos de coincidencia de los tres; aparentemente el elefante sería sólo un agente de transmisión neutrófilo). Otras interacciones también pueden ser contagiosas.
- Ante el contagio las opciones son:
a- vivir
b- morir (Se recomienda evitar lo segundo).
Los mencionados hasta aquí son datos ya por todos conocidos, pero Hipócrates, atención señores, destaca además otros factores convergentes a tener en cuenta. Factores multidimensionales que nuestra cerrada medicina occidental actual no considera renegando de su sabiduría dos veces milenaria. Así, debemos tener presente que:
Otros datos
- "De las condiciones del año, en general, los tiempos secos son más sanos que los lluviosos, y, también, menos mortales. (Op. cit. Secc. iii. 15.)
- "Como enfermedades, en tiempo lluvioso, se producen generalmente: fiebres largas, flujos de vientre, putrefacciones, epilepsias, apoplejías y anginas." (Op. cit. Secc. iii. 16.)
- "Si orina sangre, pus y escamas, y el olor es fuerte, mal síntoma. (Op. cit. Secc. Vi. 81.)
- "Los tartamudos padecen mucho de diarreas largas." (Op. cit. Secc. Vi. 32.)
- "Escalofríos con sudor no son buena señal" (Op. cit. Secc. Vii. 4.).
Las causas del mal
Muchos apuntan a los laboratorios, empresas multinacionales y a la indolencia latinoamericana como causas de la peste. Esto no podria ser más falso, Claudio Eliano nos revela el verdadero origen de este tipo de mal: el odio entre los animales. De este modo: "La tortuga y la perdiz se profesan mutua antipatía. Lo mismo les ocurre a la cigüeña y al guíon de codornices con respecto a la gaviota. La pardela y la garza bueyera odian a la gaviota cana. La tórtola está en desacuerdo con el piralis [animal no identificado, N de E.]. También el milano y el cuervo son enemigos. El hortelano y la cirse, la cirse y el halcón está comprobado que mantienen enemistad no sólo por razones sexuales, sino también por su naturaleza distinta. La perca es el pez más lujurioso." (Hist. An. Lib. IV, 5).
Así, sabemos hoy, esta es la causa: Los cerdos, que en macedonia son mudos, profesan una antipatía para con los humanos. Lo que era de esperarse por dos motivos. Por una parte, "Si un hombre bebe cicuta, muere de inmediato; mientras que un cerdo [no uno en particular, uno cualquiera, N de E.] se atiborra de cicuta y goza de buena salud." (Hist. An. Lib. IV, 23). Por otra, "Los perros, los bueyes y los cerdos, las cabras, las serpientes y otros animales presienten la llegada del hambre y son los primeros en barruntar la amenaza de la peste y el terremoto." (Hist. An. Lib. VI, 16).
Es este el caso. Esta la evidencia. Señores y damas, jueces de nuestra imprudencia, decidan y juzguen sobre la base de lo dicho.
Prontamente, más información de última hora sobre la verdadera naturaleza del mal que nos aqueja: la maldad del cerdo. El mismo, en ventajosa posición estratégica, consecuencia del retroceso que ha significado el avance del vegetarianismo y las campañas contra la gastroenteritis que han puesto de moda el color violeta, está finalmente en condiciones de tomar el mundo. No quieran los dioses suframos y paguemos por nuestra desmesura y lujo como las tropas de Alejandro tras la conquista de Persia.
Sobrevivan. Seguiremos aquí mientras podamos.
Lo primero a considerar según el padre griego de la occidental doctrina médica es el carácter fútil de todo tratamiento. Así, en el aforismo primero que consta en el volumen I de los Tratados encontramos: "La vida es breve; la ciencia, extensa; la ocasión, fugaz; la experiencia, insegura; el juicio, difícil." (Hip. Af. Secc. I.1). Lo segundo, de acuerdo a nuestra opinión, es no angustiarse con esta verdad. Porque dice Epicuro: "La muerte no es nada para nosotros. Cuando ella está, nosotros ya no estamos; mientras permanecemos ella no está". Aunque también es cierto que afirma que "Ninguno es más sabio que otro" (DL, X, 117-21). Lo que , Sed contra , pone en tela de juicio lo anterior.
Pasemos ahora a la consideración de algunos datos oportunamente difundidos:
Algunos datos
- De todos los infectos con el virus de la gripe porcina a nivel mundial sólo un 0, 000000002 % comió o creyó haber comido mollejas a la parrilla.
- Supervivencia del virus en el aire: 23.000 años. Esto es: el doble del tiempo que demora una pila en biodegradarse.
- Formas de contagio: toda interacción humana placentera que no fuera ya vedada por las prevenciones destinadas a evitar el HIV.
- Interacciones que pueden llevan a contraer el virus: chancho-chancho // hombre-chancho // chancho- hombre // hombre-hombre// mujer- hombre // hombre- mujer// mujer- chancho // mujer- mujer // mejicano-hombre// mejicano-chancho// chancho- chancho (otra vez) // mejicano- mujer // elefante- chancho- hombre (sólo en los casos de coincidencia de los tres; aparentemente el elefante sería sólo un agente de transmisión neutrófilo). Otras interacciones también pueden ser contagiosas.
- Ante el contagio las opciones son:
a- vivir
b- morir (Se recomienda evitar lo segundo).
Los mencionados hasta aquí son datos ya por todos conocidos, pero Hipócrates, atención señores, destaca además otros factores convergentes a tener en cuenta. Factores multidimensionales que nuestra cerrada medicina occidental actual no considera renegando de su sabiduría dos veces milenaria. Así, debemos tener presente que:
Otros datos
- "De las condiciones del año, en general, los tiempos secos son más sanos que los lluviosos, y, también, menos mortales. (Op. cit. Secc. iii. 15.)
- "Como enfermedades, en tiempo lluvioso, se producen generalmente: fiebres largas, flujos de vientre, putrefacciones, epilepsias, apoplejías y anginas." (Op. cit. Secc. iii. 16.)
- "Si orina sangre, pus y escamas, y el olor es fuerte, mal síntoma. (Op. cit. Secc. Vi. 81.)
- "Los tartamudos padecen mucho de diarreas largas." (Op. cit. Secc. Vi. 32.)
- "Escalofríos con sudor no son buena señal" (Op. cit. Secc. Vii. 4.).
Las causas del mal
Muchos apuntan a los laboratorios, empresas multinacionales y a la indolencia latinoamericana como causas de la peste. Esto no podria ser más falso, Claudio Eliano nos revela el verdadero origen de este tipo de mal: el odio entre los animales. De este modo: "La tortuga y la perdiz se profesan mutua antipatía. Lo mismo les ocurre a la cigüeña y al guíon de codornices con respecto a la gaviota. La pardela y la garza bueyera odian a la gaviota cana. La tórtola está en desacuerdo con el piralis [animal no identificado, N de E.]. También el milano y el cuervo son enemigos. El hortelano y la cirse, la cirse y el halcón está comprobado que mantienen enemistad no sólo por razones sexuales, sino también por su naturaleza distinta. La perca es el pez más lujurioso." (Hist. An. Lib. IV, 5).
Así, sabemos hoy, esta es la causa: Los cerdos, que en macedonia son mudos, profesan una antipatía para con los humanos. Lo que era de esperarse por dos motivos. Por una parte, "Si un hombre bebe cicuta, muere de inmediato; mientras que un cerdo [no uno en particular, uno cualquiera, N de E.] se atiborra de cicuta y goza de buena salud." (Hist. An. Lib. IV, 23). Por otra, "Los perros, los bueyes y los cerdos, las cabras, las serpientes y otros animales presienten la llegada del hambre y son los primeros en barruntar la amenaza de la peste y el terremoto." (Hist. An. Lib. VI, 16).
Es este el caso. Esta la evidencia. Señores y damas, jueces de nuestra imprudencia, decidan y juzguen sobre la base de lo dicho.
Prontamente, más información de última hora sobre la verdadera naturaleza del mal que nos aqueja: la maldad del cerdo. El mismo, en ventajosa posición estratégica, consecuencia del retroceso que ha significado el avance del vegetarianismo y las campañas contra la gastroenteritis que han puesto de moda el color violeta, está finalmente en condiciones de tomar el mundo. No quieran los dioses suframos y paguemos por nuestra desmesura y lujo como las tropas de Alejandro tras la conquista de Persia.
Sobrevivan. Seguiremos aquí mientras podamos.
jueves 25 de junio de 2009
El ruido
A veces pasan cosas raras.
Un sábado por la tarde tomás el tren del Oeste y descubrís que, en contra de tus previsiones, el vagón está casi vacío. Caminás entre los asientos buscando la ubicación que creés más conveniente, te sentás junto a la ventanilla y te dejás llenar por el sol y el aire primaveral que entran a través de ella.
El libro, que pensaste inútil pero que igual te acompaña, porque en el fondo guardabas la tenue esperanza de que pudieras leerlo en el viaje, ahora te resulta indiferente. Te resulta mucho más grato entregarte a viajar, a mirar y a jugar a descubrir las sutiles diferencias que guardan entre sí los monótonos andenes, que embarcarte en la lectura.
Al aproximarse la primera estación, el temor. ¿Subirá la horda? ¿Se ocuparán todos los asientos? ¿En qué momento subirá la madre con el bebé llorón, la anciana a la que habrá que cederle el asiento o el grupo de adolescentes gritones?
Nada. Suben unos pocos pasajeros tranquilos que se acomodan prudentemente lejos de vos.
Se suceden algunas estaciones. Calma. A veces pasan cosas raras.
El tren se detiene en una estación y, de pronto, percibís que un elemento perturbador se aproxima. Es un ruido débil, un zumbido tal vez, que proviene del andén, que crece cuando el tren abre sus puertas y luego deviene en una música atroz que emana de un teléfono celular adosado a un sujeto que porta una gorra con una inscripción ilegible y un par de zapatillas de astronauta.
Pensás que es ridículo que un factor tan mínimo, tan insignificante pueda cambiar radicalmente la placidez del viaje. Habrá que adaptarse a la nueva situación. Tal vez el libro ahora sirva para eludir la realidad que hasta hace un rato era blanda y amable y que en este momento tiene la dureza y la rudeza de ese estrépito ensordecedor.
Es inútil. No se puede leer así. Buscás amparo en la ventanilla y en las imágenes que se suceden vertiginosamente, pero de nada sirve. El paisaje se afea, se desfigura con esa cacofonía que ahora lo infecta.
Buscás una posición más cómoda en el asiento y tratás de abstraerte de ese sonido. Es imposible.
Empezás a mirar a tus lados, adelante y atrás para escrutar las expresiones en las caras de los demás pasajeros. Parecen no escuchar. Se pierde tu esperanza de que alguno increpe al sujeto y le diga que apague esa porquería o que, al menos, le pida que baje el volumen.
Un tipo que está cerca te mira repentinamente y buscás su complicidad. Hacés una mueca, torciendo ligeramente la boca hacia un lado y mirando de reojo en dirección al ruido, pero el tipo súbitamente retira la mirada. Estás solo.
Tu malestar se vuelve físico hasta que comenzás a sentirte un poco fuera de tu cuerpo. De pronto te ves, sorprendido de vos mismo, pero seguro y decidido, levantándote del asiento, abalanzándote sobre el sujeto de la gorra, arrebatándole el aparato de la mano y arrojándoselo por la ventanilla.
Absorto y replegado sobre sí mismo, el sujeto balbucea:
- Pero...¿Qué hacés?
Y vos, magnánimo:
- Nada. Pensé que las normas de convivencia habían caído en desuso.
Todo esto sucede ante la aprobación unánime del resto de los pasajeros, quienes asienten con la cabeza y luego ven cómo el infeliz, avergonzado, desciende del tren en la estación más próxima, mientras vos volvés triunfante a tu asiento.
A veces pasan cosas raras. Pero, como los milagros no existen, permanecés en tu lugar soportando al energúmeno y su ruido infernal hasta el final del viaje.
Un sábado por la tarde tomás el tren del Oeste y descubrís que, en contra de tus previsiones, el vagón está casi vacío. Caminás entre los asientos buscando la ubicación que creés más conveniente, te sentás junto a la ventanilla y te dejás llenar por el sol y el aire primaveral que entran a través de ella.
El libro, que pensaste inútil pero que igual te acompaña, porque en el fondo guardabas la tenue esperanza de que pudieras leerlo en el viaje, ahora te resulta indiferente. Te resulta mucho más grato entregarte a viajar, a mirar y a jugar a descubrir las sutiles diferencias que guardan entre sí los monótonos andenes, que embarcarte en la lectura.
Al aproximarse la primera estación, el temor. ¿Subirá la horda? ¿Se ocuparán todos los asientos? ¿En qué momento subirá la madre con el bebé llorón, la anciana a la que habrá que cederle el asiento o el grupo de adolescentes gritones?
Nada. Suben unos pocos pasajeros tranquilos que se acomodan prudentemente lejos de vos.
Se suceden algunas estaciones. Calma. A veces pasan cosas raras.
El tren se detiene en una estación y, de pronto, percibís que un elemento perturbador se aproxima. Es un ruido débil, un zumbido tal vez, que proviene del andén, que crece cuando el tren abre sus puertas y luego deviene en una música atroz que emana de un teléfono celular adosado a un sujeto que porta una gorra con una inscripción ilegible y un par de zapatillas de astronauta.
Pensás que es ridículo que un factor tan mínimo, tan insignificante pueda cambiar radicalmente la placidez del viaje. Habrá que adaptarse a la nueva situación. Tal vez el libro ahora sirva para eludir la realidad que hasta hace un rato era blanda y amable y que en este momento tiene la dureza y la rudeza de ese estrépito ensordecedor.
Es inútil. No se puede leer así. Buscás amparo en la ventanilla y en las imágenes que se suceden vertiginosamente, pero de nada sirve. El paisaje se afea, se desfigura con esa cacofonía que ahora lo infecta.
Buscás una posición más cómoda en el asiento y tratás de abstraerte de ese sonido. Es imposible.
Empezás a mirar a tus lados, adelante y atrás para escrutar las expresiones en las caras de los demás pasajeros. Parecen no escuchar. Se pierde tu esperanza de que alguno increpe al sujeto y le diga que apague esa porquería o que, al menos, le pida que baje el volumen.
Un tipo que está cerca te mira repentinamente y buscás su complicidad. Hacés una mueca, torciendo ligeramente la boca hacia un lado y mirando de reojo en dirección al ruido, pero el tipo súbitamente retira la mirada. Estás solo.
Tu malestar se vuelve físico hasta que comenzás a sentirte un poco fuera de tu cuerpo. De pronto te ves, sorprendido de vos mismo, pero seguro y decidido, levantándote del asiento, abalanzándote sobre el sujeto de la gorra, arrebatándole el aparato de la mano y arrojándoselo por la ventanilla.
Absorto y replegado sobre sí mismo, el sujeto balbucea:
- Pero...¿Qué hacés?
Y vos, magnánimo:
- Nada. Pensé que las normas de convivencia habían caído en desuso.
Todo esto sucede ante la aprobación unánime del resto de los pasajeros, quienes asienten con la cabeza y luego ven cómo el infeliz, avergonzado, desciende del tren en la estación más próxima, mientras vos volvés triunfante a tu asiento.
A veces pasan cosas raras. Pero, como los milagros no existen, permanecés en tu lugar soportando al energúmeno y su ruido infernal hasta el final del viaje.
domingo 21 de junio de 2009
Podas tangueras
El ya célebre género po.da no requiere introducción alguna. Ya hemos mencionado su breve manifiesto, sus criterios estéticos y a su contra vanguardia, la anti.po.da. El lector ávidode detalles puede remitirse a algunas de nuestras antiguas entradas.
En esta oportunidad, toca el turno de presentar un hallazgo, verdadera joya del género, en el cual la corriente parece haber cambiado su eje, avecinandose al grupo de Boedo (N. de E. no es esto una errata por beodos) y componiendo o recomponiendo sobre algunos célebres tangos.
Lamentablemente carecemos de los medios para reproducir aquí las grabaciones realizadas en frágiles discos de pasta de 78 rpm.
Podemos, sin embargo y como es usual, presentar las podas de las letras. Los originales son conocidos.
Tenemos una elocuente versión de "Soledad", de la dupla Gardel Le pera:
En esta oportunidad, toca el turno de presentar un hallazgo, verdadera joya del género, en el cual la corriente parece haber cambiado su eje, avecinandose al grupo de Boedo (N. de E. no es esto una errata por beodos) y componiendo o recomponiendo sobre algunos célebres tangos.
Lamentablemente carecemos de los medios para reproducir aquí las grabaciones realizadas en frágiles discos de pasta de 78 rpm.
Podemos, sin embargo y como es usual, presentar las podas de las letras. Los originales son conocidos.
Tenemos una elocuente versión de "Soledad", de la dupla Gardel Le pera:
Yo quiero una mentira:
Tu boca
era mia.
Tu boca
era mia.
De "Las cuarenta", de Grela y Gorrindo sólo sobrevive un paradójico fragmento inconexo que algunos antropólogos culturales acusan no es un fragmento de una poda sino del disco original:
El resto del abundante pero caótico material se encuentra actualmente en edición.
Todo es falso.
El resto del abundante pero caótico material se encuentra actualmente en edición.
sábado 30 de mayo de 2009
Sobre la Humanidad que existe y es universal.
Recientemente, en el contexto de una conversación con un viejo y buen amigo, sostuve la unidad del hombre. No es que él se estuviera deshaciendo ni nada por el estilo, argumentaba yo en favor de una cierta idea de Humanidad; de que en el fondo, más allá de las diferencias culturales, geográficas y cronológicas somos todos bastante parecidos; que hay bastante de humano en casi todos, con independencia de las formas accesorias que imponga el derrotero zigzagueante del Espíritu. En los párrafos subsiguientes procuraré defender esta tesis a través de algunos ejemplos traidos de India y la Grecia antiguas.
El equilibrio Indio y la unidad con el cosmos
La historia de Buda es conocida por casi todos los vegetarianos, lectores de Herman Hesse y personas aficionadas a la cultura. Es también un mito usual que Buda era un gordo bueno, que profesaba la tolerancia, el amor de todos, la terapia de pilates y cosas por el estilo.
La filosofía budista fue bastante bien recibida en parte porque servía a fines sociales precisos: combinaba el conformismo y la obediencia al orden de castas vigente por ese entonces en la península con una especie de esperanza de purificación y ascenso social a través de la reencarnación. Pero eso no es todo. Buda, que era un bacan profundo, condenó un conjunto de tesis filosóficas y declaró pernicioso el pensamiento de otras corrientes contemporáneas mucho más revolucionarias y que poseían numerosos seguidores. Entre ellas se cuentan el escepticismo de Belatthapputta, el atomismo y el materialismo de Kachchâyana y Kesakambala, el amoralismo de Kassapa y el determinismo de Makkhali Gosâla. Sus doctrinas promovían o bien la inacción lisa y llana (una especie de huelguismo general del campesinado) o bien la libertad (desobediencia civil) o bien la negación del karman (cielo Kantiano encarnado en la historia del cosmos).
Resulta particularmente polémica la posición del mencionado Gosâla quien, negando el karman y defendiendo el determinismo, aceptaba sin embargo la existencia de un camino de puificación del espíritu, un único camino. Éste sostuvo (la traducción del sanscrito es de Carmen Dragonetti):
"Existen, oh gran rey, 1.406.600 nacimientos principales; 509 actos y medio; 62 caminos; 62 sub-períodos cósmicos; 6 categorías; 8 etapas humanas; 4.900 ocupaciones; 4.900 monjes errantes; 4.900 regiones de serpientes; 2000 facultades; 3.000 infiernos; 36 elementos de impureza; 7 matrices animadas; 7 matrices inanimadas; 7 matrices nudo; 7 dioses; 7 hombres; 7 lagos; 707 pavutas (?); 707 precipicios; 707 sueños; 8.400.000 grandes períodos cósmicos; circulando y transmigrando a través de los cuales, el sabio y el ignorante pondrán fin al sufrimiento. Aquí no cabe: con esta disciplina moral o con este deber o con este ascetismo o con esta vida religiosa, poco a poco, yo haré madurar el acto no plenamente maduro o yo pondré fin al acto maduro. Así no es..."
Resultan claras las implicancias políticas de una tal doctrina. Resuta notable la fuerte presencia democrácita, individual, univeral y determinista de la Filosofía de Gosâla. Ideas todas presuntamente occidentales y plenamente presentes allí y entonces.
Los griegos, esos pensadores profundos
Suele exaltarse, con indignación creciente, la decadencia de nuestra cultura actual, el éxito de bailando por un sueño y la decrepitud del pensamiento contemporáneo.
Dejemos de lado esta última y triste verdad: la vulgaridad general del pensamiento (si así cabe llamarle) posmoderno al que nos referiremos en otra opounidad. Se dice que los griegos en cambio no eran así, no el profundo Platón, no el moralista Esquilo, no. Ellos estaban entregados a los pentámetros y la sodomía entre gente bien en un ambito deportivo y argumental, se dice.
Pero tal como hubo un Olmedo y un Porcel en nuestros setentas y ochentas hubo griegos como nosotros: gente que se rie con Franchela haciendo "uuuuuuhhhhhhhh".
Así, algunos grafitos pompeyanos contienen mensajes como "Por esta puerta me vuelvo loco [no se refiere a una puerta]" (CIL. IV 4519) . Y si se dice que los pompeyanos eran medio romanos podemos acudir a los priapeos (fragmentos priapicos): "De qué te reís muchacha estúpida. no me hizo Praxiteles, ni Escopas, ni me pulió la mano de Fidias [escultores célebres] sino que un campesino me dijo se Priapo. Sin embargo tu me miras y te ríes. Sin duda te parece salada esta columna que se yergue rígida entre mis ingles"(Frg. Pr. 10) o los versos "No digas que no te lo dije de antemano:/ si vienes a robarme, saldrás atravesado" (Frg. Pr. 59).
Sin palabras. Tinelli es quizás un lector y un ejecutor de la Grecia clásica más aplicado que muchos presuntos eruditos...
Viva Voltaire, que se burlaba de los frailes. Viva Hume, que rechazó un viaje a Francia porque estaba muy rico y muy gordo. Viva Leibniz, que mandó a un gil a buscar dos hojas idénticas en el jardín de Herrenhausen y se fue con Mme. la electora a los ligustros. Y, por encima de todo ,viva la Humanidad en la que nada nos es demasiado ajeno ni todo necesariamete propio. Salud.
El equilibrio Indio y la unidad con el cosmos
La historia de Buda es conocida por casi todos los vegetarianos, lectores de Herman Hesse y personas aficionadas a la cultura. Es también un mito usual que Buda era un gordo bueno, que profesaba la tolerancia, el amor de todos, la terapia de pilates y cosas por el estilo.
La filosofía budista fue bastante bien recibida en parte porque servía a fines sociales precisos: combinaba el conformismo y la obediencia al orden de castas vigente por ese entonces en la península con una especie de esperanza de purificación y ascenso social a través de la reencarnación. Pero eso no es todo. Buda, que era un bacan profundo, condenó un conjunto de tesis filosóficas y declaró pernicioso el pensamiento de otras corrientes contemporáneas mucho más revolucionarias y que poseían numerosos seguidores. Entre ellas se cuentan el escepticismo de Belatthapputta, el atomismo y el materialismo de Kachchâyana y Kesakambala, el amoralismo de Kassapa y el determinismo de Makkhali Gosâla. Sus doctrinas promovían o bien la inacción lisa y llana (una especie de huelguismo general del campesinado) o bien la libertad (desobediencia civil) o bien la negación del karman (cielo Kantiano encarnado en la historia del cosmos).
Resulta particularmente polémica la posición del mencionado Gosâla quien, negando el karman y defendiendo el determinismo, aceptaba sin embargo la existencia de un camino de puificación del espíritu, un único camino. Éste sostuvo (la traducción del sanscrito es de Carmen Dragonetti):
"Existen, oh gran rey, 1.406.600 nacimientos principales; 509 actos y medio; 62 caminos; 62 sub-períodos cósmicos; 6 categorías; 8 etapas humanas; 4.900 ocupaciones; 4.900 monjes errantes; 4.900 regiones de serpientes; 2000 facultades; 3.000 infiernos; 36 elementos de impureza; 7 matrices animadas; 7 matrices inanimadas; 7 matrices nudo; 7 dioses; 7 hombres; 7 lagos; 707 pavutas (?); 707 precipicios; 707 sueños; 8.400.000 grandes períodos cósmicos; circulando y transmigrando a través de los cuales, el sabio y el ignorante pondrán fin al sufrimiento. Aquí no cabe: con esta disciplina moral o con este deber o con este ascetismo o con esta vida religiosa, poco a poco, yo haré madurar el acto no plenamente maduro o yo pondré fin al acto maduro. Así no es..."
Resultan claras las implicancias políticas de una tal doctrina. Resuta notable la fuerte presencia democrácita, individual, univeral y determinista de la Filosofía de Gosâla. Ideas todas presuntamente occidentales y plenamente presentes allí y entonces.
Los griegos, esos pensadores profundos
Suele exaltarse, con indignación creciente, la decadencia de nuestra cultura actual, el éxito de bailando por un sueño y la decrepitud del pensamiento contemporáneo.
Dejemos de lado esta última y triste verdad: la vulgaridad general del pensamiento (si así cabe llamarle) posmoderno al que nos referiremos en otra opounidad. Se dice que los griegos en cambio no eran así, no el profundo Platón, no el moralista Esquilo, no. Ellos estaban entregados a los pentámetros y la sodomía entre gente bien en un ambito deportivo y argumental, se dice.
Pero tal como hubo un Olmedo y un Porcel en nuestros setentas y ochentas hubo griegos como nosotros: gente que se rie con Franchela haciendo "uuuuuuhhhhhhhh".
Así, algunos grafitos pompeyanos contienen mensajes como "Por esta puerta me vuelvo loco [no se refiere a una puerta]" (CIL. IV 4519) . Y si se dice que los pompeyanos eran medio romanos podemos acudir a los priapeos (fragmentos priapicos): "De qué te reís muchacha estúpida. no me hizo Praxiteles, ni Escopas, ni me pulió la mano de Fidias [escultores célebres] sino que un campesino me dijo se Priapo. Sin embargo tu me miras y te ríes. Sin duda te parece salada esta columna que se yergue rígida entre mis ingles"(Frg. Pr. 10) o los versos "No digas que no te lo dije de antemano:/ si vienes a robarme, saldrás atravesado" (Frg. Pr. 59).
Sin palabras. Tinelli es quizás un lector y un ejecutor de la Grecia clásica más aplicado que muchos presuntos eruditos...
Viva Voltaire, que se burlaba de los frailes. Viva Hume, que rechazó un viaje a Francia porque estaba muy rico y muy gordo. Viva Leibniz, que mandó a un gil a buscar dos hojas idénticas en el jardín de Herrenhausen y se fue con Mme. la electora a los ligustros. Y, por encima de todo ,viva la Humanidad en la que nada nos es demasiado ajeno ni todo necesariamete propio. Salud.
miércoles 20 de mayo de 2009
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